Sin dar nombres, por supuesto. Conozco a una mujer P desde el año pasado. Al principio me resulto algo rara, pero mis prejuicios no tuvieron el coraje para decir algo más. Ya con el tiempo la fui conociendo (en realidad observando, porque me daba susto hablar con ella) hasta que un día, creí haber desentrañado el misterio de su esencia. Traté de hacer un poco de estadística para asegurarme y le conté el caso a varios amigos. “Ah, esa es la típica Mujer de Tres Sentimientos”. Hice un análisis más cuidadoso de lo que me habían dictaminado y supe que efectivamente se trataba una mujer de tres sentimientos. Ahora, todos se estarán preguntando mas o menos lo mismo ¿qué significa esto de ser una mujer de tres sentimientos?Todas las personas, sin importar lo muy reducidas que puedan ser, tienen que codear con una infinita serie de sentimientos dificiles de sortear con éxito. Sin embargo, La Mujer de Tres Sentimientos ha alcanzado un curioso éxito evolutivo: reducir la gama a sólo tres. A la M3S (para abreviar) no le viene tristeza ni desanimo ni ahogo ni desesperación, solamente ira. Si algo le llega a parecer mal en cualquier variedad posible, ella recurre a ese sentimiento en la más pura de sus formas. Se podría decir que la M3S no sufre, se enoja. Idealizaciones como la felicidad o la plenitud o cualquiera de las otras cosas medianamente elevadas (que según algunos definen nuestra humanidad) le son completamente innecesarias. Para obtener su bienestar recurre al placer. Sentimentalmente, le resutla similar comer camarones, reír con un chiste, escuchar música, tener un orgasmo, realizarse profesionalmente y/o/u quien sabe qué más. Finalmente, y quizás sentando las bases de esta hermosa y estable simplicidad, está la autoconfianza; una autoconfianza que excede cualquier límite y satisface con comodidad todas necesidades físicas y espirituales.
En este espacio saludamos cordialmente a la mujer de tres sentimientos.