lunes, 26 de marzo de 2007

La Vieja (Primera Parte)

A todos aquellos quienes la conocen, no necesito decirles nada y saben muy bien a que me refiero. A los que la han escuchado nombrar o han oído alguna de sus tantas historias, de seguro no paran de preguntarse ¿quién es realmente la vieja? Y por último, aquellos que aún no se enteran de La Vieja, tendrán a continuación el agrado de conocerla a través de sus historias. Así es, esto no es ni más ni menos, que un anecdotario de la Vieja, una selección de las mejores anécdotas, presenciadas por la mismísima voz que les habla (Ignacio Villablanca, de quien se puede encontrar más información en la seccion "conozca al autor") o que han sido entregadas por fuentes verificables y absolutamente directas.

Antes que todo quisiera partir introduciendo, someramente, alguna información respecto de la biografía de La Vieja. Hay algunos quienes afirman que La Vieja nació dos veces, pero creo que se trata de gente que intenta polemizar el tema. El consenso general al que hemos llegado quienes conocemos profundamente a La Vieja, es que nació en 1913, exactamente el mismo día de la proclamación de la independencia del Tibet (11 de Enero para los que no saben). Así es como hoy La Vieja goza los dulces 94.

Celebrado en el “Salón Platinuim” del Hotel Barteau, su ultimo cumpleaños desbordo de entretenimiento y de jocosas intrigas que probablemente se describirán después, aunque probablemente no.


La infancia de la Vieja transcurrió tranquilamente en Venecia, y su adolescencia se desarrollo agitadamente en Yugoslavia, hasta que en 1930 emigró a nuestro país, acompañada de sus padres: don Carlos y don Ambrosio. Llego a Chile justo el día en que Mickey Mouse debutó en las tiras cómicas (13 de enero para los que tampoco saben). Toda su vida ha transcurrido aquí desde entonces, a excepción de un viaje turístico a Normandía en la década de los 40, motivado por la intención de presenciar un famoso desembarco, acerca del cual aún sigue contando historias.



Y aquí, para que conozcan su célebre rostro...