La decepción comparativa¿Es que realmente la vida es una desgracia o es que nos deprime saber que existe gente que no conoce otra cosa que la felicidad? Una de las pocas cosas que puede oscurecer aún más la negrura de las tristezas, es saber que alguien no sólo carece de ella, sino que además lo está pasando mucho mejor.
La insistencia de la esperanza
Y Pandora alcanza a cerrar la cajita, después de que ya se le había escapado lo peor, y le queda la esperanza adentro. Si estaba ahí metida, es porque de ahí era la muy pilla. Eliminar la esperanza de nuestros corazones traerá dos ventajas: la paz interior que implica la ausencia de expectativas y el mayor goce de los buenos momentos cuya llegada es espontenea. Al infeliz que inventó la cantinela de que la esperanza es lo ultimo que se pierde, yo le diría que mientras antes se pierda, mejor.
Optimismo barato
“No hay mal que por bien no venga” Una ilusión conformista y trillada. ¿Qué podría hacer pensar que todo lo que pasa esta relacionado con lo bueno? No es problemático estar de acuerdo en que algo bueno es bueno, pero creo que es mucho pedir (sobre todo a quienes, a pesar de las buenas intenciones, no se les puede pedir mucho) que todo lo malo sea visto con un componente favorable. Hay cosas que son buenas y hay otras (quizás las más) que son malas. La aceptación de esto nos familiariza con la realidad.
Idealismos inalcanzables
¿Querer que se solucionen los problemas del país? ¿Querer que se acabe el hambre en el mundo? ¿Querer que se castigue la maldad? ¿Querer que todos seamos iguales? ¿Querer encontrar un alma gemela? Está bien, son apreciables las iniciativas, el esfuerzo y la abnegación local, pero nada más.
Vacíos que aguijonean
Es bastante fácil encontrar vacíos en nuestras vidas, sólo hace falta detenerse, pensar un poco y ya está. Más tarde, obsesivamente creemos que lo único necesario para ser felices es llenarlos, sin sospechar que justo después de haberlo conseguido, se nos aparecerán otros más grandes.
Añoranzas del pasado
Nada iba a durar para siempre, nunca nada ha durado para siempre. Lo más probable es que el esplendor sea sólo un pick en el camino sinuoso de nuestras vidas. Disfrutarlo es lo mejor que se puede hacer. Intentar perpetuarlo, lleva a la desesperación y el posterior fracaso inminente.