Iban a la misma biblioteca, pero nunca se conocieron.
Se conocieron en una biblioteca. Ella estaba terminando un libro, con los ojos muy cerca del papel. El recorría pasillos y de pronto ve a esta mujer cuyos razgos se ajustan a sus parametros de lo lindo y entonces lo demás: invitarla a un café, pasar el resto de la mañana con ella, llevarla a almorzar, a conocer su departamento, conversar largas horas, mostrarle lo mejor que tiene para mostrar, "restorán" y después un "pab" en el que también bailarán, se emborracharan y terminaran diciéndose algo parecido a my place or your place?
Se conocieron en una biblioteca. La primera vez que se vieron, ella leía sentada en una pera, con los codos en las piernas y el abrigo puesto. El paseándose por los pasillos con un papel en la mano. Ella no supo que él la vio, ni que se quedó viéndola un rato. El, cuando atinó, fue a buscar su libro a un lugar que estaba muy cerca de ella. Ella sintió su presencia y lo miró justo cuando él también lo hacía (a ella, no a él mismo). Vergüenza mutua, ella de vuelta a las páginas, él de vuelta al estante, ambos con mucho rojo en sus caras. Sucedieron encuentros similares por muchos, muchísimos días, hasta que alguien se aventuró a saludar y en adelante todo se dio con la facilidad propia del asunto.
Se conocieron en una biblioteca: A mi también me gusta Cortazar (él) Disculpa, es que lo estoy terminando (ella) Sí, está bien, que lo disfrutes (él) Vale, gracias (ella). El se va y no la ve nunca más.
Se conocieron en una biblioteca: A mi también me gusta Cortazar (él) ¿de verdad? A mi me encanta (ella) Ahora busco uno de Monterroso (él) ¿También te gusta? justo yo escribiendo un ensayo acerca de él (ella) ¿Me lo mostrarías? vengo todos los miércoles (él) yo también (ella) Entonces nos vamos a estar viendo siempre (él) Así parece (ella).
Hoy día están juntos y separados de cinco formas distintas.
(Fotografía: Stephen Hawking como representante de las nuevas posibilidades de la física moderna)